Pérez de Mendiola ejerciendo de árbitro
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Cómo ser árbitro profesional: Asier empezó durante una lesión y ya roza la élite

Sin que ellos hicieran su trabajo por unos pocos euros no podría existir el fútbol base. Si un día fueran sustituidos por máquinas perfectas no tendrías excusa para explicar por qué tu equipo lleva diez años sin subir. Muchos programas de televisión que reducen partidos al ‘análisis’ de sus errores y aciertos se quedarían sin audiencia. Los árbitros son una figura tan desconsiderada como imprescindible a todos los niveles del deporte. Asier Pérez de Mendiola es un joven que ha pasado por todas las categorías inferiores y ahora lucha por dar el salto a Segunda B. “Mi sueño es ser parte de Primera. Con llegar a cuarto árbitro ya sería feliz”, cuenta a Digital Football Community. Así entrena, estudia y siente una de las promesas del arbitraje español.

Árbitro por accidente

Pérez de Mendiola durante un partido en El SardineroMuchas decisiones que tienen una influencia clave en nuestra vida están desencadenadas por la casualidad. Por estar en el lugar adecuado. Una lesión de rodilla cuando era cadete le puso a Asier frente a una vocación que hasta entonces no se había manifestado. ‘¿Quieres ser árbitro?’ rezaba el cartel que marcaría su futuro. “Fui al centro donde la Federación Alavesa trataba a los lesionados y lo vi… y como no podía entrenar y era solo una semana, me apunté.

Tenía 16 años y la verdad es que nunca me había llamado la atención el arbitraje”. Su familia le apoyó desde el primer momento y así empezó un viaje que espera culminar en la élite. “Sin ellos sería imposible. Me considero un afortunado. Me han llevado a los campos, veían los partidos que me tocaba pitar y claro, les tocaba escuchar algún comentario desagradable además. Mis amigos también han estado ahí siempre y he podido hacer nuevos gracias al arbitraje. Me llevo amigos que son entrenadores, delegados…”.

Cómo convertirte en árbitro

Pérez de Mendiola en un partido entre Rácing y CeltaEl camino hasta el fútbol profesional no es sencillo. Este vitoriano de 25 años, funcionario público de profesión, ha recorrido el fútbol base y las divisiones regionales y territoriales más modestas hasta llegar a la antesala de la Segunda B, donde espera ascender este curso. “Para subir hay un programa que se llama ‘Talentos y Mentores’ que nos monitoriza y en el que llevo tres temporadas.

Recibimos charlas muy útiles de exárbitros y de actores del fútbol . Hace poco nos juntamos en Madrid los teóricamente 120 mejores árbitros de España y al final solo accederán a la categoría quince o veinte”. Además de las ponencias, el programa incluye exámenes de reglas, pruebas físicas, redacción de actas o inglés “Estoy yendo también dos días por semana a inglés para estar preparado lo mejor posible en esa parte”. Pérez de Mendiola ya conoce la categoría, pues ha trabajado en ella como colegiado asistente. “Una de las cosas que más me gustan de esta profesión es que puedo viajar y conocer muchos lugares. Es otro aliciente”.

La carrera de un árbitro por las categorías inferiores es, esencialmente, como la de un futbolista o equipo. Si eres bueno y lo haces bien vas promocionando. “Después del primer curso, empiezas con la etiqueta de ‘aspirante’, pitando partidos de infantiles. Antes de dirigir por primera vez haces tres encuentros de ‘prácticas’ como asistente de un árbitro de juveniles. Si eres de los mejores, ya puedes pasar a esa categoría la siguiente temporada y así ir ascendiendo. Para poder subir tienes que tener informes positivos de directivos, otros árbitros profesionales etc”. Una vez superado la formación inicial (de una semana de duración), el idilio de Asier con el arbitraje fue creciendo progresivamente hasta que llegó un momento definitorio en el que vio que su pasión podía ser algo más que un hobby. “Fue cuando llegué a primera regional. Ahí ya empiezas a ir de asistente en Tercera y entras en un fútbol de más nivel que te obliga a ser mejor cada día”.

Entrenamiento top y análisis de mil jugadas

Varios árbitros se preparan para someterse a pruebas físicasUn árbitro corre alrededor de doce kilómetros en un partido de élite. En el fútbol moderno, de transiciones rápidas y ritmo elevado, tiene que tener una condición física lo más próxima posible a algunos de los mejores deportistas del planeta. “Los árbitros de ahora son atletas”, explica Pérez de Mendiola. Las pruebas que deben pasar para ser elegibles en Segunda B son de una exigencia notable. Seis sprints de 40 metros y bajar de siete minutos en 2.000. Además tienen un circuito de campo que simula sus movimientos de partido (sprint diagonal, carrera en zig-zag, hacia atrás y lateral). “Entreno dos días por semana con un preparador físico que pone la Federación Alavesa a nuestra disposición. Le meto un par de horas cada día”.

Pérez de Mendiola antes de un partidoAdemás de la puesta a punto del cuerpo, la formación técnica es constante. El análisis del mayor número de jugadas fronterizas es el mejor entrenamiento para aumentar las posibilidades de tomar la decisión correcta. “Con las manos es la mejor herramienta porque muchas veces es difícil determinar qué es y qué no es infracción. Por eso analizamos muchas situaciones de partido que les han pasado a otros compañeros. Luego cuando te ocurre en el campo la puedes comparar rápidamente con una parecida que ya has estudiado y sabes lo que hay que pitar”.

Cada semana Pérez de Mendiola se reúne con otros árbitros alaveses para analizar, debatir y poner en común. “El Comité Técnico de Árbitros suele preparar vídeos con recopilaciones de jugadas problemáticas. En algunas el árbitro acierta y en otras no. En esas nos dicen cuál hubiera sido la decisión disciplinaria correcta. Esto es clave para tener un criterio común que se corresponda con las directrices de los que mandan en el arbitraje español”. Este análisis de encuentros del fútbol profesional se complementa con el visionado de encuentros de categorías preferentes, regionales y también juveniles.

“Nosotros también somos humanos”

Pérez de Mendiola observa una acción en un partido del AlavésMientras trabaja su ascenso a la élite, en algunas cosas se va cerrando el círculo. Ahora son Asier, y otros que hace unos años estaban al otro lado,  quienes imparte los cursos como el que un día les empujó a introducirse en este mundillo. Cada vez son más ‘masivos’, nada que ver con el panorama de hace una década. La edad de iniciación cada vez es más temprana. “Yo animo a todo el mundo a probarlo. Si no te gusta siempre tienes tiempo de dejarlo, como todo”.

En el peor de los escenarios le permitirá a uno ponerse en la perspectiva del actor principal más vilipendiado e incomprendido del mundo del fútbol/deporte. “Hay que humanizar la figura del árbitro. Que la gente recuerde que nosotros también entrenamos durante la semana e igualmente estamos buscando un objetivo. Y para eso queremos hacerlo lo mejor posible. Los delanteros fallan goles, los centrocampistas pases y nosotros a veces no vemos una mano, una falta o lo que sea”.

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  1. quiero convertirme en arbitro

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